El domingo por la noche, pocas horas después de ganar un cuarto mandato, Lula le dijo a una multitud en la Avenida Paulista que a partir de ahora hablará con sus simpatizantes a través de un canal de WhatsApp y no a través de la prensa. Un canal gestionado por un diputado, André Janones, que había pasado de unos 55.000 seguidores a más de 10 millones en las tres semanas previas a la votación. Contamos cómo funcionaba ese canal, misión a misión.
Hace ocho años la carrera presidencial de Brasil también se libró en WhatsApp, pero casi todo pasó donde nadie de fuera podía verlo. Esta es la historia de cómo una cosa se convirtió en la otra. Es una historia sobre WhatsApp, sobre el tribunal electoral brasileño y sobre un país que hace política en el grupo de la familia.
Por qué WhatsApp, y por qué Brasil
WhatsApp está en casi todos los móviles de Brasil. En 2020 una encuesta de Mobile Time y Opinion Box lo encontró instalado en el 99% de los smartphones brasileños. La gente lo usa para la familia, la iglesia, el trabajo, el colegio y para comprar.
El precio ayudó a que fuera tan central. Durante años las operadoras brasileñas vendieron tarifas de prepago con "tarifa cero": WhatsApp y Facebook no gastaban datos. Luca Belli, investigador de la FGV, señaló en 2018 que casi tres cuartas partes de los internautas brasileños tenían planes de prepago en 2016, según el CETIC.br. Si WhatsApp es gratis y el resto de internet no, recibir una noticia política no cuesta nada y comprobarla cuesta datos.
Así que la política llega en Brasil como todo lo demás: reenviada a un grupo por alguien que conoces.
2018: la elección que se jugó a oscuras
En 2018 Jair Bolsonaro se presentó con un partido pequeño y muy poco tiempo de televisión, y ganó. Buena parte de su campaña pasó por grupos de WhatsApp organizados como una pirámide, con el contenido bajando desde los grupos centrales hasta el grupo familiar de cada uno. Ya escribimos sobre cómo funcionaba esa maquinaria.
Diez días antes de la segunda vuelta, la periodista Patrícia Campos Mello, de Folha de S.Paulo, reveló que empresas estaban comprando paquetes de envíos masivos contra el PT, con contratos de hasta 12 millones de reales. De ser cierto, era doblemente ilegal: en Brasil las empresas no pueden donar a campañas, y el gasto nunca se declaró. Havan, una de las empresas señaladas, lo negó.
Un año después, WhatsApp admitió lo esencial. En octubre de 2019, en un festival en Medellín, el responsable de elecciones de la compañía, Ben Supple, dijo que en las elecciones de 2018 hubo envíos masivos de empresas que violaban las condiciones de WhatsApp para llegar a muchísima gente. Hacer campaña en WhatsApp está bien, dijo, siempre que sea orgánico, sin herramientas automatizadas ni envíos masivos. WhatsApp cerró más de 400.000 cuentas brasileñas durante la campaña de 2018.
Lo importante de 2018 es que casi todo era invisible. Los grupos son privados. Nadie de fuera veía qué se mandaba, quién lo mandaba ni hasta dónde llegaba. Investigadores y verificadores tenían que meterse en grupos públicos para tomar una muestra de lo que circulaba.
De 2019 a 2022: las normas se ponen al día
WhatsApp y el tribunal electoral de Brasil (el TSE) pasaron los cuatro años siguientes intentando que 2018 fuera más difícil de repetir.
WhatsApp fue a por los reenvíos. En enero de 2019 limitó el reenvío a cinco chats a la vez en todo el mundo, una norma que había probado antes en la India. En abril de 2020 añadió un segundo límite: un mensaje que ya se ha reenviado muchas veces solo puede ir a un chat a la vez y lleva una etiqueta de doble flecha. Los dos siguen vigentes y están en nuestra tabla de límites de WhatsApp.
El TSE fue a por los envíos masivos. Su resolución de propaganda de 2019, la 23.610, prohíbe los mensajes de campaña enviados de forma masiva sin el consentimiento del destinatario o con herramientas ajenas a las que ofrece la propia aplicación. Para las municipales de 2020, el tribunal y WhatsApp montaron un canal para denunciar envíos masivos sospechosos. Recibió 4.759 denuncias y se cerraron 1.004 cuentas, aunque WhatsApp dijo que ya había cerrado la mayoría por su cuenta.
En 2022 lo que estaba en juego era la revancha entre Lula y Bolsonaro. WhatsApp firmó un acuerdo con el TSE y retrasó en Brasil el lanzamiento de las Comunidades, la función para reunir varios grupos bajo un mismo paraguas, hasta después de las elecciones. La compañía dijo que fue una decisión propia, no un pacto con el tribunal. Bolsonaro la atacó en público igualmente.
Ese año la izquierda respondió en redes con mucha más fuerza que en 2018, con Janones como una de sus voces más ruidosas. El TSE ordenó retirar publicaciones de los dos bandos. Lula ganó con el 50,9%.
Y no terminó ahí. En los días previos al 8 de enero de 2023, cuando seguidores de Bolsonaro asaltaron el Congreso, el palacio presidencial y el Supremo en Brasilia, las convocatorias a la "Festa da Selma", el nombre en clave del ataque, circularon por WhatsApp, Twitter, Facebook y TikTok. Las redes construidas en 2018 seguían ahí.
2023 y 2024: llegan los canales
El 13 de septiembre de 2023 WhatsApp lanzó los Canales en Brasil, con 16 medios brasileños como socios de lanzamiento. Un canal es algo distinto de un grupo. Solo publican los administradores. Los seguidores no se ven entre sí ni pueden responder, solo reaccionar o votar en encuestas. No hay límite de miembros. Las notificaciones vienen desactivadas, así que el canal se queda en la pestaña Novedades hasta que vas a mirarlo. Tenemos una guía sobre canales para organizaciones políticas y sociales.
Para unas elecciones, lo que más importa es que un canal es público. Cualquiera puede encontrarlo en la aplicación y leer todas sus publicaciones, con sus reacciones y reenvíos, sin siquiera seguirlo.
Para las municipales de 2024 el TSE añadió normas sobre inteligencia artificial. La Resolución 23.732 obliga a que el contenido de campaña creado o alterado con IA lo indique, y prohíbe los deepfakes de candidatos.
2026: la elección de los canales
Cuando empezó la campaña de 2026, los canales de los propios partidos seguían siendo pequeños. El 28 de septiembre, seis días antes de la primera vuelta, el PT era el partido con más seguidores de Brasil en WhatsApp, con 36.413. El PL tenía 19.693. La mayoría de los partidos ni siquiera tenía canal oficial.
La acción estaba en canales gestionados por personas. Tras la primera vuelta, Exército do Lula, el canal de Janones, pasó de 55.000 seguidores a más de 10 millones, mandando "misiones" a hora fija para empujar hashtags, compartir vídeos y hacer búsquedas en Google. En el lado de Flávio Bolsonaro, Tropa do Flávio, del diputado Nikolas Ferreira, llegó a unos 2,1 millones. Los dos eran más grandes que el canal de cualquier partido. El 26 de octubre el canal del propio PT había llegado a 510.301 (cada lectura está en nuestro ranking de Brasil), y aun así tenía más o menos una vigésima parte del tamaño del de Janones.
La gran diferencia con 2018 es que todo el mundo podía ver lo que pasaba. Cuando la campaña de Flávio llevó Exército do Lula a los tribunales, la oficina contra la desinformación del TSE abrió la página pública del canal y escribió un informe de 21 páginas con lo que encontró allí: las misiones, los horarios, capturas de los contadores de reenvío (344.000 en un solo texto de invitación). En 2018 nadie habría podido elaborar un informe así sobre una red de grupos privados en un día.
Esa visibilidad tiene límites. El mismo informe constató que se habían borrado y editado mensajes, y que solo Meta podría reconstruir el historial completo. Y el trabajo de verdad lo sigue haciendo el reenvío: la publicación nace en el canal, pero se lee en el grupo de la familia. La orden de Tropa do Flávio la noche del debate, "manda pra todos os grupos e listas" (mándalo a todos tus grupos y listas), habría tenido todo el sentido en 2018.
El tribunal cambió las reglas en plena campaña. El 16 de octubre el TSE decidió que un canal de WhatsApp se considera vinculado a una campaña si cumple cualquiera de seis criterios, como dinero de la campaña, personal de la campaña o el enlace publicado en sus perfiles oficiales. Los canales vinculados deben registrarse ante la Justicia Electoral y pueden desactivarse hasta que lo hagan. Una propuesta para apagar todo canal político con más de 200.000 seguidores durante las 48 horas previas a la segunda vuelta quedó para después de las elecciones.
Flávio ganó la primera vuelta por 47% a 45%. Lula ganó la segunda por 51,79% a 48,21%, la primera vez en Brasil que quien encabezó la primera vuelta de unas presidenciales perdió la segunda.
Qué cambió y qué no
| Elección | 2018 | 2022 | 2026 |
|---|---|---|---|
| Formato principal | Grupos privados, envíos masivos pagados | Grupos más perfiles públicos de militantes | Canales públicos con millones de seguidores |
| Reenvío | Hasta 20 chats a la vez | 5 chats, o 1 para "reenviado muchas veces" | 5 chats, o 1 para "reenviado muchas veces" |
| Lo que veía el tribunal | Casi nada en tiempo real | Denuncias por el canal con WhatsApp | Cada publicación en directo, con sus contadores |
| Norma clave | Prohibición del dinero empresarial no declarado | Prohibición de envíos masivos sin consentimiento (2019) | Los canales vinculados a una campaña deben registrarse |
El formato pasó de lo oculto a lo público, y la ley pasó de preguntar quién pagó a preguntar quién gestiona el canal. Lo que no cambió es dónde acaba la política en Brasil: en un reenvío en un grupo, de alguien de confianza, leído en un móvil donde WhatsApp está siempre abierto.
Lo que viene
El TSE dejó para después de las elecciones el debate sobre los grandes canales políticos, así que eso es lo siguiente. Janones dice que Exército do Lula seguirá activo durante el cuarto mandato de Lula, con nuevas misiones y un objetivo de 12 o 13 millones de seguidores. Es decir, Brasil tiene ahora un presidente que dice que hablará con sus bases a través de un canal gestionado por alguien de fuera del gobierno, y un tribunal electoral que acaba de escribir sus primeras normas para canales.
Las próximas elecciones en Brasil son las municipales de 2028. Hasta entonces seguiremos leyendo los canales de WhatsApp de los partidos, y las cifras seguirán en nuestros datos abiertos.

